Algunas cosas que no se deben hacer en la empresa

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Gustavo Feijóo
Cosas que no se deben hacer en la empresa

NO a lugares reservados de privilegio, como lugares de estacionamiento, baños privados y otros diferenciadores sociales.

NO al mobiliario y material de escritorio de calidad especial para algunos elegidos, menos aún si son familiares.

NO a todo tipo de gasto excesivo con cargo a la empresa. Por ejemplo en restaurantes de súper lujo, automóviles, clubes y deportivos.

NO a las juntas de trabajo semanales nada más por tradición. Solo se justifican si existe una agenda que así lo defina, y solo deberán asistir las personas que tengan algo que hacer o que aportar.

NO a los informes periódicos que impliquen pérdida inútil de tiempo. Cada asunto debe contar con el seguimiento oportuno, que no debe ser suplido por informes de rutina.

NO a las mentiras. No existen las mentiras blancas. Has quienes confunden el hecho de hacer negocios con el hecho de decir mentiras. Si yo no hubiera visto varios casos, creería que es una exageración. Usted adquiera la sana costumbre de hablar con verdad, y si es prudente, guardar silencio.

NO al autoengaño. Es una continuación del no a las mentiras, pero merece un apartado propio. Ni eres lo máximo de la creación, ni un genio incomprendido, ni lo más bello, ni lo más exquisito, ni todo lo contrario. La autoestima no es autoengaño ni autocomplacencia, ni mucho menos, autoflagelación.

NO a contratar personal innecesario. Incorpore a nuevos colaboradores cuando las cargas de trabajo lo justifiquen.

NO a los Congresos y demás actividades excesivamente onerosas. Una empresa tenía por tradición realizar un Congreso anual, que le costaba varios millones de pesos. Antes del siguiente Congreso, pregunté cuál era su objetivo, y la respuesta fue “Conservar la buena imagen de la empresa entre la comunidad”.

Después solicité los reportes de ventas de años anteriores, antes y después de los Congresos. Demostré que no habían tenido impacto alguno en las ventas, y que nadie podía garantizar que la empresa tuviera buena imagen en la comunidad. Los Congresos fueron suspendidos, y el único efecto para la empresa fue el ahorro de varios millones de pesos.

NO a la deslealtad para con nuestros clientes y distribuidores. Si una empresa es distribuidora de nuestros productos, y le plantamos una sucursal cercana para competir con ella, seguramente la haremos quebrar, pero los demás distribuidores tomarán debida nota y veremos las consecuencias.