AMLO y los “viejitos”, según Javier Lozano

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Benjamín Torres

La sucesión de yerros en la campaña presidencial del PRI es una muestra contundente y grosera de la anarquía que existe entre los diversos grupos que operan la estrategia del candidato tricolor, José Antonio Meade.

Resultan evidentes las disputas por apoderarse del control absoluto en el equipo del candidato priista, lo cual, lejos de beneficiarlo, ha incidido negativamente hasta colocarlo en una situación aún más difícil ante el electorado. El propósito, pareciera, es terminar de hundirlo en el tercer lugar.

Hace apenas unos días, al exquisito y siempre elegante senador Javier Lozano Alarcón, uno de los  vocero de Meade, se le ocurrió la brillante idea de subir a las redes sociales un video, en el cual,  sin mencionarlo por su nombre, se critica a Andrés Manuel López Obrador por su edad (64 años cumplidos) y, además, enfatizaque "si alguien ya no está en condiciones, quiérelo y respétalo, pero no lo dejes manejar un país". La andanada de críticas de todos lados obligó a disculparse.

A López Obrador se le pueden refutar sus ideas políticas, el proyecto de nación que pretende establecer si gana la Presidencia —como todo indica que así será—, e incluso su autoritaria forma de hacer la política misma. Eso se debe analizar, criticar y discrepar si es el caso. Pero torpemente atacarlo por su edad, porque ya entró en la categoría de adulto mayor, es una soberana idiotez. 

Todo indica que en las luchas intestinas de quienes conforman el equipo de Meade Kuribreña los egos y odios son difíciles de controlar. Lozano Alarcón es uno de los llamados “panistas rebeldes” que se opusieron a la candidatura de Ricardo Anaya Cortés y terminaron enfrentándose encarnizadamente a él y sus corifeos en la Cámara alta. Esa animadversión hacia el ex Joven Maravillale abrió las puertas en Los Pinos y fue impuesto en el equipo del candidato tricolor.

Pero la ofuscación del legislador poblano —quien renunció al PAN, mas no a su curul, desde donde sigue disfrutando de todas las generosas prerrogativas— saltó el límite de la prudencia, de las buenas maneras, y se derrapó estrepitosamente al pretender atacar al candidato de Morena. Lo grotesco del embate no radica en discrepar con el tabasqueño y exhibir sus errores y debilidades. Lo ridículo es pretender hacerlo usando como pretexto las seis décadas y media de existencia de AMLO.

Con argumento tan pueril y endeble, entonces es necesario comunicarle al legislador Lozano que en las filas del priismo —partido por el cual convenencieramente hoy se rasga las vestiduras—, en el Senado de la República, permanecen en funciones algunos “viejitos” que, bajo la teoríalozanista, ya no estarían en capacidad para decidir por los mexicanos. Según fechas de nacimiento recabadas del Sistema de Información Legislativa (SIL), algunos de ellos serían: 

Carlos Romero Deschamps                   74 años

Enrique Burgos García                          72 años

Manuel Cavazos Lerma                        72 años

Joel Ayala Almeida                               71 años

Emilio Gamboa Patrón                         68 años

Daniel Amador Gaxiola                        62 años

Todo mundo sabe que la edad no es necesariamente una condición determinante para definir las capacidades intelectuales ni laborales. Sujetarse a esa extraviada teoría representa no solo un absurdo, sino una ignorancia mayúscula. Esto porque, ahora mismo, hay algunos millones de mexicanos con más de 60 años laborando en los diversos sectores de la economía, la ciencia, las artes y la tecnología, que representan un valioso e indispensable aporte al desarrollo del país.

En esta reflexión, me pregunto qué opinarán, de las “limitaciones” o “incapacidades” insinuadas por Javier Lozano Alarcón  —paradójicamente, presidente de la Comisión de Cultura del Senado— cuando se llega a la tercera edad, personas como Julieta Fierro (70 años); Elena Poniatowska (86 años), Joaquín López Dóriga (71 años); Ignacio López Tarso (93 años) o Fernando del Paso (83 años), por mencionar a algunos “viejitos” incapaces. Lista a la cual, en honor a la verdad, me apresuro a incluirme, junto con mi asesor Castruita, un “viejillo” por demás sagaz y bastante leído, además de crápula, pero generoso y excelso charlista, a quien la edad le importa un comino.

También es cierto que, obviamente, Lozano Alarcón pretendió descalificar al célebre Pejecon el video en cuestión y no denigrar a ningún adulto mayor. No obstante, se puso de a pechito para que las huestes morenistas —virulentas de por sí— lo tundieran de modo inclemente. Habrá de ser más cuidadoso en sus afanes anti-López Obrador, quien, por cierto, alguna vez lo tildó de “porro”. 

STATU QUO

José Antonio Meade, el candidato del PRI a la Presidencia de la República, suele ser un hombre amable y educado; sin embargo, parece que ante la imperiosa necesidad de salir del tercer lugar en las encuestas electorales ya se está acorrientando. En su llegada a la Universidad Autónoma de Baja California, el sábado pasado, afirmó: “Al final del día, lo que queremos que quede claro es que somos los más chingones”. 

@BTU15