Banca "se abrochó" a pymes

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Eduardo Torreblanca

Poco antes de que se desarrollaran las elecciones Federales en el país varias organizaciones financieras intensificaron la contratación de créditos entre empresas pequeñas y medianas. Lo hicieron mediante estrategias no ortodoxas ni éticas.

Entre los argumentos que algunas  instituciones bancarias esgrimieron figuraba una sentencia temeraria "se cree como muy probable que un resultado electoral que ponga en riesgo la continuidad de las políticas públicas hasta ahora aplicadas generará un descontrol del peso, una depreciación de nuestra moneda y presiones inflacionarias derivadas de la incertidumbre".

Esa perspectiva finalmente no se cumplió por fortuna. El peso ha presentado una apreciación que prácticamente nadie pudo anticipar sobre todo ante el triunfo contundente de Andrés Manuel López Obrador.

Pero entre las argumentaciones llegaron a sugerir los promotores del financiamiento el que las empresas medianas pudieran aprovechar la buena tasa de interés  que se les ofrecía para  tomar posiciones en dólares y cubrirse ante la depreciación que muy seguramente habría de presentarse.

Una "ganancia" de entre 10 y hasta 20 por ciento en la paridad cambiaria daría un colchón a las empresas para enfrentar lo que pudiera venir posteriormente.

Los préstamos iban entre los 500 mil pesos y hasta los cinco millones de pesos. "Tómelo y si no lo necesita pasado algún tiempo lo paga anticipadamente" aconsejaban.

Varios empresarios coinciden en haber recibido no una sino varias llamadas en el mismo sentido  y no de un banco sino de varios.

 Un empresario prominente dentro del terreno restaurantero, quien jugó un papel de relevancia en el ecosistema empresarial mexicano en la revisión de las políticas públicas hacia Pymes asegura que varios colegas en el sector restaurantero pudieron una opinión ante el avasallamiento de bancos que promovían con urgencia esos empréstitos. "Es ahora, porque luego de las elecciones no habrá posibilidades de obtener ningún financiamiento hasta que el sector financiero estime que las cosas se regularicen, pero eso sucederá quizá hasta después de diciembre de este año", advertían.

Muchas llamadas, varias de las cuales promovieron de los empresarios considerar la oportunidad.

Lo cierto es que habrán existido empresas que cayeron en la tentación y aceptaron el préstamo ofrecido y las que llevaron a extremo de la obediencia la estrategia recomendada tuvieron quizá la oportunidad  de cambiar esos pesos a dólares con lo que hoy han perdido un poco del dinero que les prestaron.

Dirigentes del sector mencionado consideran que en aras del oportunismo la banca, algunas marcas por supuesto, no todas, actuaron al margen de la ética imponiendo financiamientos a partir del miedo que provocó un posible resultado en las elecciones.

Y mire lo que son las cosas. Resulta que lo que se temía sucedió pero lejos de que privara el pánico y la depreciación de nuestra moneda el resultado hizo evidente  la concordia, la confianza e incluso el apoyo empresarial en aquellos segmentos que estaban más renuentes a aceptar el resultado que finalmente arrojaron las urnas.

Y algunos bancos hicieron su agosto en julio. Queda consignado pues.