Andares Políticos

Por momentos todo pareció un intercambio nada terso de reproches. El silencio en el imponente Alcázar del Castillo de Chapultepec era absoluto. Algunos de los asistentes respiraban con dificultad o volteaban hacia otro punto que no fuera el estrado desde donde se originaban, primero, las palabras de María Elena Morera y, luego, las del presidente Enrique Peña Nieto.

Lo más lamentable de los terribles efectos que dejaron los sismos de septiembre está, sin lugar a dudas, en las pérdidas de vidas humanas y en la destrucción de miles de casas-habitación. Millares de familias aún permanecen en la indefinición jurídica al desconocer si sus viviendas serán demolidas o no. Esto sucede primordialmente en la Ciudad de México, donde las autoridades han sido rebasadas y tal parece que lo más importante es la apariencia; demoler para “limpiar” la capital.

Cuando José López Portillo, a la sazón presidente de México (1976-1982), espetó una de sus célebres frases, no faltó quien creyera las palabras de uno de los peores mandatarios que ha padecido nuestro país. “Ahora con el petróleo en el otro extremo, aprendamos a administrar la abundancia”, dijo el priista, luego de los enormes descubrimientos petroleros en la República. Hasta hoy, los 53 millones de pobres siguen esperando, en un marco brutal de carencias, ese raudal de beneficios.

Andrés Manuel López Obrador, gran aficionado al beisbol, debe estar disfrutando al máximo la interesantísima Serie Mundial para relajarse a fondo luego de que le estallaron dos bombas que no imaginaba ni esperaba: el caso Claudia Sheinbaum y el tema de Alberto Anaya Gutiérrez.

En México continuamos con la enorme y dolorosa “cruda” por los efectos de los sismos de septiembre. Aún siguen conociéndose historias conmovedoras de muchas familias afectadas que perdieron familiares y sus propiedades. 

A unos cuantos días de que el presidente Enrique Peña Nieto exonerara a la corrupción de casi todo lo malo que sucede en el país, el despido del fiscal especializado para la Atención de Delitos Electorales, Santiago Nieto Castillo, por el encargado del despacho en la Procuraduría General de la República (PGR), Alberto Elías Beltrán, parece refutar abiertamente al mandatario.

La política en México es todo, excepto constructiva y honesta. A esos niveles la llevaron quienes lucran y viven de ésta. En la degradación no hay excepciones, participan las nomenclaturas de todos los partidos. Las máscaras mesiánicas, demagogas, oficialistas o “democráticas” no logran ocultar las verdaderas intenciones de aquellos que sólo ven en esa actividad un jugoso negocio.

José Antonio Meade Kuribreña es un político inteligente, académicamente muy preparado, hábil y hasta simpático. En dos gobiernos consecutivos ha ocupado, entre otras posiciones de la administración pública, la titularidad de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; es un puesto desgastante, nada fácil de desempeñar para quien debe cobrar impuestos a los mexicanos.

La estrategia de la todopoderosa maquinaria PRI-gobierno para intentar conservar la Presidencia de la República en 2018 inició de forma plena hace varios meses. A Diferencia de los pleitos internos y desunión que los condujo a una estrepitosa derrota en el 2000, cuando Vicente Fox los echó de Los Pinos, hoy los priistas, en su mayoría, permanecen unidos y disciplinados, pues saben que el fantasma de la derrota está latente. La gestión de Enrique Peña Nieto no está para presumirse.

Presté mucha atención a las palabras que el conocido periodista mexicano Jorge Ramos Ávalos dirigió a los graduados de la Universidad Iberoamericana, en el campus de la Ciudad de México, el pasado lunes 2 de octubre —coincidentemente en el 49 aniversario de la matanza en Tlatelolco—.