Andares Políticos

Andares Políticos

Los lamentos del priismo

Benjamín Torres Uballe

Foto. Presidencia.gob.mx

En la efervescencia del histórico triunfo de Andrés Manuel López Obrador el pasado domingo, donde literalmente hizo polvo a sus competidores por la Presidencia de la República, comienzan a tomar su nivel las aguas. El trabajo del virtual presidente de México por los próximos seis años, comenzó ya con la reunión de este martes en Palacio Nacional con el mandatario actual, Enrique Peña Nieto.

No hubo milagro. La utópica idea de muchos mexicanos consistente en ver derrotado a Andrés Manuel López Obrador, en las elecciones presidenciales, se quedó en eso: en una fantasía. Tras copiosa asistencia a las urnas, millones de mexicanos se decantaron por el candidato de Morena.

En la Ciudad de México, el gobierno de Miguel Ángel Mancera se destacó por el crecimiento exponencial de la inseguridad, el desbordamiento del narcomenudeo y la presencia de diferentes cárteles del crimen organizado. Incluso, varios capos fueron detenidos por fuerzas federales en esta metrópoli, mientras que otros cayeron abatidos en operativos de la Marina Armada de México, como sucedió con El Ojos, líder del Cártel de Tláhuac y quien controlaba la venta de droga en el oriente del Valle de México.

México vive una de las etapas más convulsas de su historia moderna. La violencia sin precedente que ha dejado miles de cadáveres en las calles y cientos de fosas clandestinas es una muestra irrefutable del nivel de descomposición y mal gobierno que, en sus tres niveles, padecemos.

La sucesión de yerros en la campaña presidencial del PRI es una muestra contundente y grosera de la anarquía que existe entre los diversos grupos que operan la estrategia del candidato tricolor, José Antonio Meade.

Cuando México se ahoga en los borbotones de la sangre derramada a causa de miles de cadáveres  provocados por la violencia, cuando tantas familias sufren el infierno por la ausencia forzada de seres queridos y los más de 120 millones de mexicanos vivimos en la zozobra cotidiana de la inseguridad a lo largo de todo el territorio, enmarcado, en la ausencia del estado de derecho, atestiguamos el virulento encontronazo entre Andrés Manuel López Obrador y los empresarios.

La anarquía es entendida como desconcierto, incoherencia y barullo, en una de las acepciones de la Real Academia Española. Sentido que puede ser utilizado para describir con absoluta precisión lo que sucede en el equipo de campaña de José Antonio Meade, candidato priista a la Presidencia de la República. El caos es evidente, excepto para quien se supone que debería poner orden: el Presidente. 

Jalisco se unió a los estados donde las bandas del narcotráfico imponen su ley. En la esplendorosa Perla Tapatíahace tiempo se perdió la paz y la armonía que le caracterizaba, la cual atraía, entre otras cosas, a miles de visitantes nacionales y extranjeros. Cuna del tequila y el mariachi, la progresista y enjundiosa entidad permanece atrapada en una ola de violencia sin precedente, que aterroriza a la población.

Escribo esta colaboración la tarde del domingo, cuando faltan seis horas para el primer debate de los presidenciables. Sin conocer el resultado de lo que es fácil anticipar, será un frenético, estridente y vulgar intercambio de acusaciones, al igual que lo ha sido durante todo el proceso electoral. Puedo afirmar que  lo rescatable del show mediático es la gran expectativa generada por el mismo.