Andares Políticos

José Antonio Meade Kuribreña es un político inteligente, académicamente muy preparado, hábil y hasta simpático. En dos gobiernos consecutivos ha ocupado, entre otras posiciones de la administración pública, la titularidad de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; es un puesto desgastante, nada fácil de desempeñar para quien debe cobrar impuestos a los mexicanos.

La estrategia de la todopoderosa maquinaria PRI-gobierno para intentar conservar la Presidencia de la República en 2018 inició de forma plena hace varios meses. A Diferencia de los pleitos internos y desunión que los condujo a una estrepitosa derrota en el 2000, cuando Vicente Fox los echó de Los Pinos, hoy los priistas, en su mayoría, permanecen unidos y disciplinados, pues saben que el fantasma de la derrota está latente. La gestión de Enrique Peña Nieto no está para presumirse.

Presté mucha atención a las palabras que el conocido periodista mexicano Jorge Ramos Ávalos dirigió a los graduados de la Universidad Iberoamericana, en el campus de la Ciudad de México, el pasado lunes 2 de octubre —coincidentemente en el 49 aniversario de la matanza en Tlatelolco—.

Los recientes sucesos han puesto al descubierto la corrupción que prevalece en algunas de nuestras instituciones, que son las encargadas de salvaguardar nuestra seguridad y la de nuestras familias, afirmó este martes el presidente ejecutivo y del Consejo de Administración del periódico El Universal, Juan Francisco Ealy Ortiz, al referirse a los sismos del pasado septiembre.

En México, los políticos nunca tienen la culpa de sus atrocidades y negligencias. Excepto que, llenos de soberbia y estupidez, se atrevan a desafiar al establishment, o de plano se conviertan en objeto de oscuros deseos con el propósito de cobrar venganza. Los casos recientes de Javier y César Duarte, Roberto Borge y Tomás Yarrington ilustran de manera puntual ese accionar.

Sentarse a escribir representa para este columnista, la gran mayoría de las veces, una tarea placentera, además de catártica. Hoy no es así. El ambiente de pesadumbre y dolor que impregna la tragedia provocada por los sismos de los días 7 y 19 de este mes resulta francamente perturbador.

El sol caía a plomo ayer al mediodía sobre la gente que desde las once de la mañana se empezó a reunir afuera de la Catedral de la Ciudad de México.  Justamente frente al remodelado Zócalo, el corazón político y social de la república mexicana, convertido en los últimos tiempos en un gran foro de variedades.

Los terribles efectos del sismo que “movió a México” el pasado jueves 7 de septiembre dejaron, además de las decenas de muertos, a millones de damnificados y miles de viviendas destruidas, así como escuelas, iglesias, mercados y palacios municipales derruidos o severamente dañados. La presión para el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto no es menor en modo alguno. Lo sabemos.

Desde la media noche, luego del dantesco sismo de 8.2 grados que cimbró a una extensa parte de la república mexicana, inició la exhibición de imágenes mostrando escenas de la tragedia. Con el transcurrir de las horas y la ayuda efectiva de las redes sociales, quienes vivimos en entidades fuera de Oaxaca y Chiapas atestiguamos una vez más la inconmensurable generosidad de los mexicanos.

En pleno mes patrio, muchas vestiduras oficiales se rasgaron en México, al confirmarse la noticia de que Donald Trump, el inestable y peligroso presidente de los Estados Unidos, había decidido cancelar el Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), determinación que podría afectar a por lo menos 600 mil dreamers nacidos en nuestro país.