Andares Políticos

Ahora sí, el Joven Maravilla se comportó como el personaje de la famosa serie Batman, a la que debe su mote. Y no es que haya realizado alguna proeza que merezca ser reconocida con bombo y platillo. No. Ricardo Anaya Cortés, el precandidato presidencial del Partido Acción Nacional (PAN), simplemente exhibió mediante un video el espionaje a que es sujeto por parte del gobierno federal.

El tema es delicado y escabroso. La solución, compleja. Todos los días amanecemos con noticias más que desagradables, en medio de un estado de derecho hecho trizas, con la conducción de un gobierno que se extravió entre escándalos y corruptelas mayúsculas. Pero también con muchos mexicanos que perversamente despiertan pensando en cómo fastidiar al próximo de cualquier modo.

Una vez más, Andrés Manuel López Obrador —ese candidato tan popular que encabeza las preferencias electorales rumbo a las elecciones presidenciales del próximo 1 de julio— mostró abiertamente una de sus facetas que más puntos negativos le acarrea: la profunda intolerancia a la crítica. Esta semana el dueño de Morena se empleitó con Jesús Silva-Herzog Márquez, por este tildarlo de oportunista en un artículo de Reforma, y luego con Enrique Krauze, quien defendió al articulista.

En una hábil maniobra, con el tema de los 900 millones de pesos retenidos al gobierno de Chihuahua por la Secretaría de Hacienda, el PAN y Ricardo Anaya Cortes colocaron al debilitado PRI contra las cuerdas. El partido tricolor semejaba a un adversario noqueado, de pie, a punto de caer.

La alta votación que logró el doctor Miguel Ángel Mancera cuando compitió por el gobierno del entonces Distrito Federal se dio a consecuencia de su buena imagen ante la sociedad y el aceptable desempeño como procurador capitalino. Llegó al poder con notas sobresalientes, sin mácula política. 

El nivel de la confrontación entre el Partido Acción Nacional (PAN) y el PRI-gobierno va in crescendo. Cualquier tema es un buen pretexto para que ambos contendientes en pleno proceso electoral se den con todo. Verdades o mentiras salpican lo que queda de la exigua “reputación” de los dos partidos políticos. 

Durante su campaña a la Presidencia de la República, Vicente Fox prometió terminar con el conflicto entre el gobierno y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas tan sólo en 15 minutos. Eso aconteció en el año 2000. Hoy, esa entidad —una de las más pobres de México— aún padece los estragos de una violencia que parece no tener fin. Las disputas entre comunidades y los eternos cacicazgos avivan esa violencia en el marco de un evidente desinterés e indolencia de los gobiernos estatal y federal. 

La batahola de las últimas dos semanas en el Congreso a causa de los denigrantes jaloneos para discutir y aprobar la Ley de Seguridad Interior fue el marco donde aparecieron perversas complicidades de partidos e integrantes de las diversas fracciones parlamentarias. Con la fuerte oposición de organismos sociales, del sector de los llamados intelectuales “izquierdosos”, artistas y la rasgadura de vestiduras de Morena, PRD y PT, finalmente el PRI mayoriteó para sacarla avante. 

El próximo domingo se conmemora a nivel mundial el Día de los Derechos Humanos. En nuestro país escucharemos los acostumbrados pronunciamientos oficiales, garantizando el “respeto irrestricto a los derechos humanos”. Una afirmación falaz y, en consecuencia, muy lejana a la realidad que desde hace décadas padece México en esa materia fundamental. 

Tras detonarse el letal escándalo de la Casa Blanca, la caballada se desinfló, se tornó anémica. Desde Los Pinos intentaron en vano rescatarla del estado famélico en que se encontraban los integrantes. Que si Miguel Ángel Osorio Chong era el de mayor probabilidad…, pero que el súper secretario Luis Videgaray lo desplazaría… y así las elucubraciones respecto al posible candidato a la competencia del 2018.