Andares Políticos

Cuando Acapulco empezó la debacle a causa de los corruptos gobiernos estatales y municipales, combinado con la llegada del crimen organizado al estado sureño, simplemente se esfumó la época dorada del otrora famoso puerto y destino favorito del jet set. Como en muchos otros temas del acontecer nacional, el gobierno federal reaccionó de manera tímida y, hasta la fecha, no ha podido posicionar nuevamente —como en sus mejores épocas— al hoy ensangrentado balneario.

Las distracciones de Miguel Ángel Mancera Espinosa, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, no iniciaron en fechas recientes. Desde que vislumbró la posibilidad de ser candidato a la Presidencia de la República, la gran metrópoli resintió el descuido y se agudizaron los serios problemas de inseguridad, narcotráfico, vialidad, ambulantaje, contaminación e inundaciones, entre otras calamidades que son una constante en la agobiada administración capitalina.

El gobierno peñista preparó todo con antelación. Sus temores de una derrota en el Estado de México eran bien fundados. El hartazgo de los mexiquenses por tanta violencia y el deprimente nivel de vida en la entidad —principalmente en las zonas más pauperizadas— se mezclaron en un peligroso y tóxico coctel con la deplorable gestión del gobernador priista Eruviel Ávila Villegas.

México está convertido en un Estado fallido a causa de la violencia, el narcotráfico y la desigualdad, afirmó este fin de semana Nicolás Maduro, el dictadorzuelo que gobierna al otro próspero país venezolano. El primer sentimiento que surge de manera instantánea es ignorar al miserable remedo de Hugo Chávez, quien tiene instaurada de facto una condenable dictadura en la nación sudamericana.

“¡Justicia, no más impunidad, no más discursos!”, resonaron las voces de periodistas en la Residencia Oficial de Los Pinos, el pasado miércoles, cuando el presidente Enrique Peña Nieto instó a los integrantes de la Conago y a funcionarios que asistían a la presentación de las Acciones para la libertad de expresión y para la protección de periodistas y defensores, a guardar un minuto de silencio por “todas las personas, periodistas y defensores de derechos humanos que, lamentablemente, en el ejercicio de su tarea, de su lucha, han caído en el cumplimiento de ese deber y de esa tarea a la que se han entregado”. No hubo respuesta. No había argumentos.

En México, el gobierno adolece la terrible incapacidad de prevenir situaciones, por más que estén a la vista de manera reiterada y reclamen atención urgente. Los intereses de la clase política y las corruptelas ancestrales tan adoradas han formado un entramado de tal dimensión que no les permiten “querer” advertir ciertos aspectos lesivos que afectan a la sociedad. La prevención está ausente en la agenda gubernamental, lo hemos visto a través de la historia reciente.

La semana pasada fue encontrada muerta en Ciudad Universitaria la joven Lesvy Berlín Osorio Martínez. El crimen causó enorme indignación entre la comunidad estudiantil de la máxima casa de estudios y amplios sectores sociales. México ha sido incapaz, a través de sus autoridades, de eliminar la violencia hacia las mujeres.

“Como mexicano, no soy ajeno al clima de insatisfacción y desánimo que existe en grupos de la sociedad, pero también creo que hay oportunidad para crear las vías y la pacificación social”, señaló Miguel Ángel Mancera Espinosa, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, al convertirse este miércoles en el nuevo presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago).

Andares Políticos

Carlos Salinas de Gortari y el alfabeto

Benjamín Torres Uballe

A Carlos Salinas de Gortari, ex presidente de México, la opinión pública lo ha culpado de casi todo. Tanto que se convirtió en el villano favorito de la población. Por cierto, un título arrebatado con todos los merecimientos por Javier Duarte de Ochoa, ejemplo del nuevo PRI, según lo presumió de forma vehemente el presidente Enrique Peña Nieto, otrora su correligionario.

La obligada captura de Javier Duarte de Ochoa es una función circense del sistema priista que lo creó. Hoy, el partido tricolor se ve en la imperiosa necesidad de engullirse a uno de sus más representativos ejemplos de la nueva clase política.