Columna Universo Pyme

No nos engañemos. El que los gobiernos de Canadá, Estados Unidos y México hayan iniciado consultas con sus bases industriales con miras al inicio de una renegociación a la que convoca por su urgencia el Gobierno de Estados Unidos no significa que las cosas ni inicien bien y mucho menos que así terminen.

Los fanáticos pro-China aseguran que la actitud arrogante del presidente de Estados Unidos ofrece el mejor marco para que nuestro país acepte la llegada de un socio más condescendiente y con más dinero que ofrecer a nuestro gobierno y a nuestras empresas: China.

El presidente del Inadem, Enrique Jacob Rocha, deja su puesto para convertirse en el brazo derecho durante la campaña de su coterráneo Alfredo del Mazo en la contienda electoral con miras a gobernar el Estado de México.

El pasado 24 de enero 133 empresas particulares vinculadas con la producción, procesamiento y exportación de alimentos hicieron llegar un documento al presidente Donald Trump en el que explican la importancia estratégica que tiene para la Unión Americana el TLC calificándole como un “negocio redondo” para los Estados Unidos.

Intenso, tan desequilibrado como compulsivo, el mandatario norteamericano ha cumplido sus promesas lo que ha llevado a la relación Casa Blanca-México a una etapa de incertidumbre insólita en tan pocos días.

Parece mentira pero no lo es. Posiblemente sea el único caso dentro de toda la administración pública federal. El Fondo Nacional Emprendedor está en espera de que el inicio de las negociaciones del TLC dibujen para el futuro nacional.

Qué difícil ha de ser exponer razones ante un gobierno encabezado por un megalomaniaco. 

Hoy se abre el que pudiera resultar uno de los capítulos más ríspidos de la relación económica y diplomática entre México y los Estados Unidos. 

Lo único que de cierto se sabe es que el problema no es menor. No puede ser menor a 4.0 por ciento del PIB nacional. El sobreendeudamiento de los estados del país puede representar una piedra más en el problema de la deuda del gobierno federal mexicano.

Para 2019 el 100 por ciento de nuestro consumo de arroz tendrá que satisfacerse mediante la importación del grano. Lo traeremos fundamentalmente de empresas estadounidenses si es que para entonces Trump no quiere sacar provecho de nuestra dependencia.