Conexión con el Campo

En la última década, la evolución del sector agroalimentario en México representado por la agricultura, la ganaderí­a y la pesca registra un importante crecimiento que coloca al sector primario como el de mayor dinamismo del PIB nacional.

Si a pesar de los esfuerzos que emprendan las autoridades mexicanas, no es posible mantener vigente el TLCAN, la cancelación del acuerdo será una buena oportunidad para fortalecer el sector pecuario mexicano, ha comentado César Quesada Macías, vicepresidente Pecuario del Consejo Nacional Agropecuario.

Los líderes del Consejo de Granos de los Estados Unidos (USGC), el Consejo de Exportación de Soya de EE. UU. (USSEC), los Productores Nacionales de Sorgo (NSP), la Asociación Nacional de Procesadores (NRA) y la Asociación Nacional de Cultivadores de Maíz (NCGA) y el Consejo Nacional Agropecuario (CNA),  se reunieron la semana pasada en Washington, DC; para discutir las prioridades de la cadena de producción pecuaria para las negociaciones en curso del TLCAN y para reiterar su compromiso con una fuerte relación comercial bajo el TLCAN.

César Quesada, presidente de la Unión Nacional de Avicultores, viajó a Washington D.C.,  para participar activamente en la Cuarta Ronda de Negociaciones para Modernizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que se llevó a cabo en esa ciudad del 11 al 16 de octubre pasado.

La Unión Nacional de Avicultores que preside César Quesada Macías, está de plácemes y se alista para recibir a la comunidad avícola latinoamericana en tierras tapatías, ya que el próximo 26 de septiembre inaugurará el XXV Congreso Latinoamericano de Avicultura, que tendrá lugar precisamente en Guadalajara, Jalisco.

Como miembro de la Asociación Latinoamericana de Avicultura (ALA), México es el único país que ha tenido la oportunidad de organizar por cuarta ocasión un congreso de tal magnitud, por lo que vale la pena hacer memoria:

Piden las voces generadoras de los alimentos en México, que día con día, llevan los sagrados alimentos a las mesas de los mexicanos y por supuesto de los consumidores estadounidenses, que durante la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), no se sacrifique a sectores que por años han dado sustento al campo mexicano y a la alimentación de la población, por productos de moda.