Darle una oportunidad al bambú

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Eduardo Torreblanca

Si hay congruencia entre el decir y el hacer, durante la próxima administración habría oportunidad para que el Bambú pudiera ser incorporado de manera mucho más intensiva en construcciones de distinta naturaleza.

Desde casas habitación, hasta escuelas, pasando por clínicas de salud, multifamiliares, casas unitarias. Lo interesante del caso es que para construir esas facilidades tendrían que usarse materiales derivados de cultivos ubicados en zonas rurales en donde los ejidatarios o pequeños propietarios recibirían transferencia tecnológica para elegir las variedades recomendables, mantener sanos los cultivos y en su momento explotarlos.

La explotación comprende no solo el corte sino también su procesamiento en partes necesarias en procesos constructivos más complejos. Dado el tiempo los propios dueños de esos cultivos pudieran correr con construcciones pequeñas  gracias a la experiencia que con el tiempo pudieran ir adquiriendo.

Finalmente en el país existen más de 10 mil hectáreas con cultivos que llevan más de 15 años y pudieran estar listos para su explotación comercial. En México se pueden localizar más de 100 especies distintas de bambú de las cuales 40 son nativas y más de 30 endémicas, es decir, que  en todo el mundo solo se encuentran y "se dan" en territorio mexicano.

Además hay cantidad no poco relevante de empresas pequeñas especializadas en el uso de ese vegetal.

BambuTerra, por ejemplo, es una de esas empresas. Empresa mexicana fundada por Colombianos que llegaron a nuestro país a realizar estudios de maestría han dejado ya en nuestro territorio parte de sus patentes que siguen explotando tanto en México como en otras naciones a donde han exportado su tecnología. VERÓNICA CORREA  GIRALDO es la directora general de esta empresa.

Varias soluciones desde estructuras geodésicas  (bambudésicas) hasta edificaciones que comprueban que el bambú no es un material para pobres ni tampoco es un material que tenga una duración breve. Hay en Colombia por ejemplo, edificaciones con más de 200 años y se mantienen de pie a pesar de temblores o de ciclones.

Entre las soluciones constructivas de la empresa están un biopanel que permite aprovecharlos como muros estructurales que se pueden cubrir con cemento o bien con madera.

Otra de las soluciones son las losas de bambú que fortalecidas pueden tener un soporte de carga de hasta 800 kilogramos por metro cuadrado.

Estas soluciones tecnológicas han sido aceptadas como parte de las nuevas normas que en materia constructiva han sido aceptadas  en la CDMX. Para tal efecto, por ejemplo, BAMBUTERRA ha introducido como especies adecuadas para la construcción dos especies introducidas al mercado mexicano y una nativa radicada en México.

Si bien es cierto que el tiempo de construcción puede no ser una ventaja muy escandalosa en  procesos constructivos, dependiendo de la distancia entre los proveedores de los materiales y la construcción, el ahorro puede ir desde el 10 hasta el 30 por ciento aunque la duración de vida de las construcciones, el peso de ellas,  y el soporte que representan si son ventajas significativas sin considerar el asunto  ecológico que es mucho muy importante.

El bambú, como sistema constructivo es un material negativo en la emisión de CO2. Es decir, lejos de producir o contribuir a emitir gases de efecto invernadero CAPTA CO2 durante su proceso de crecimiento.

Esto representa una GRAN VENTAJA durante su uso como elemento en la industria constructiva.

Por el momento la industria de la construcción comienza a tomar cierto gusto para el uso del bambú pero estamos años luz de lo que pudiera hacerse en México si le tuviéramos gusto a la opción y pudiéramos darle la oportunidad de trabajar en favor del país y de su cultivo en nuestro territorio.

Si es cierto que la siguiente administración quiere pensar distinto, y sin el marco autoritario que ya ha dejado ver con toda claridad y evidencia, sería importante darle una oportunidad al BAMBÚ en donde pueden incorporarse a proyectos pequeños propietarios o ejidatarios como proveedores de materia prima primero, después con la producción de ciertos elementos constructivos prearmados y posteriormente en la producción de edificaciones sencillas y posteriormente con mayor exigencia técnica.

Esto ya se hace en Asia e incluso en América Latina pero en México, pues en México pudiendo hacer las cosas bien, preferimos hacer las cosas a la premoderna y complicadas.

Ese parece ser el sello de la casa.