Delegación de autoridad

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Gustavo Feijóo
Delegación empresas autoridad

Son pocos los directivos que realmente delegan autoridad en aspectos importantes. Delegar asuntos importantes hace que las personas crezcan dentro de la organización. Ilustremos la Delegación de autoridad con un ejemplo.

La empresa tiene en puerta la renovación de un importante contrato con un proveedor, y hay sólo dos candidatos: el proveedor actual y otro competidor. ¿Usted delegaría esta responsabilidad en algún colaborador? Tal vez no, y tal vez debería hacerlo. Compartamos algunas ideas para hacerlo bien.

  1. Encuentre a la persona para quien un buen resultado signifique lo máximo. Estará en un nivel cercano al suyo.
  2. Redacte lo máximo y lo mínimo que espera usted en cada aspecto del contrato, y comuníquelo a su personal, empezando por la persona elegida para la negociación. Permita que Hagan todas las modificaciones que estimen pertinentes, redáctelo de nuevo y llame a la persona seleccionada y a su jefe inmediato, si lo tiene.
  3. Teniendo como testigo a la persona seleccionada, comuníquese con los proveedores para decirles que su colaborador se hará cargo de todo el proceso y que cuenta con toda la autoridad para ello.

¿Asumiría usted esta actitud? ¿Cree que sería un riesgo excesivo?

Solo lo sería si la elección de la persona es equivocada, si realmente no cuenta con alguien lo suficientemente calificado y comprometido para llevar a cabo la negociación.

Si realmente es así, piense en capacitar a alguien que pueda ayudarlo. Pero cuidado con descalificar sin bases: la decisión, como todas las demás, debe ser lo más objetiva posible.

Pero si hace una elección adecuada, no existe riesgo en la delegación. Usted le ha dado a su colaborador la autoridad necesaria, por lo que será respetado por los proveedores, a quienes ha comunicado las reglas por anticipado.

Otro ejemplo sería el de dos directivos con diferentes prácticas en situaciones similares:

El primero tiene por costumbre leer con cuidado algunos contratos antes de la firma, e incluso devolverlos con algunas anotaciones, con lo que da la impresión de que lo ha leído con detenimiento. En cambio, otros los firma sin leerlos, ya que su personal cree que siempre los lee, y los hacen con el debido cuidado.

Otro directivo, ha dado instrucciones para que los encargados de las operaciones pongan sus siglas y su firma en los contratos, y de esa forma los firma sin leer.

¿Con cuál práctica se quedaría?

Recomiendo la segunda. En todo caso, el personal conoce su trabajo y lo hace con la debida calidad. Puede usted confiar en ellos.

Finalmente, una regla importante para la Delegación. Nunca haga algo que pueda hacer otra persona. Y si un trabajo lo agobia en exceso, capacite a alguien y deléguelo.