El campo en momento histórico

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Eduardo Torreblanca

Por una nueva Ley de Fomento Agropecuario que  permita retomar el crecimiento de la productividad y mejore las condiciones del suelo en territorio nacional. Por esas va el Gobierno de la 4T.

Y ojalá tenga mucho éxito en su encomienda si es que puede marcar una política pública que comience, por principio de cuentas, en mejorar las condiciones de productividad del sector primario de la economía. De esa parte del sector que ha estado atrasado en las últimas décadas porque parte importante del campo del norte va en camino de vanguardia tecnológica.

Recientemente legisladores han informado a especialistas  en la materia sobre los propósitos de lo que pudiera ser esta nueva Ley de Fomento.

Al menos las 12 empresas que por el momento integran el Consejo Mexicano de Agrobiotecnología están al tanto de lo que el Gobierno Federal procura. Y las autoridades saben que ahora resulta impostergable revertir el DAÑO HISTÓRICO  que se ha provocado en la capacidad productiva de la tierra como consecuencia de haber adoptado un modelo tecnológico basado en agroquímicos que han agotado la vida microscópica que hace posible la generación de cultivos.

OBED MAYORAL, por ejemplo, Director General de AGRIBEST afirma que las autoridades del Gobierno Federal están perfectamente claras que la frontera agrícola tiene un potencial de crecimiento no mayor al 5 por ciento . Hace 50 años la población total en el país era, números gruesos, de 49 millones de habitantes. Hoy nos acercamos a los 130 millones sin que la frontera agrícola haya aumentado en la misma proporción.

Los especialistas afirman que prácticamente la frontera capaz de producir alimentos se mantiene igual desde hace 50 años por lo que la única alternativa para incrementar la producción de alimentos radica en atender la restitución de la capacidad productiva  rompiendo total o parcialmente la dependencia del modelo tecnológico agroquímico y ofreciendo a los productos sustentables una oportunidad para contribuir al reto  de incrementar la producción de básicos sin que la frontera agrícola tenga que aumentar siquiera.

Agribest, por ejemplo, con 32 productos en el mercado, una PEQUEÑA EMPRESA EN EL SECTOR PRIMARIO DE LA ECONOMÍA, ha determinado que cualquier producto nuevo tenga que ser parte de varios principios fundamentales:

El primero es que sea un producto sustentable, que observe el cuidado del medio ambiente y no complique la tarea del productor de obtener productos de calidad que puedan ser calificador o certificados como orgánicos.

Segundo: que sean contundentes. Que ofrezcan resultados claros e irreversibles en la mayor parte de los casos.

Tercero: que observen la necesidad de respetar la vida de los micro organismos que son pieza clave de la naturaleza y

Cuarto: que sean accesibles a la población en cuanto a precio refiere.

Todos sus productos  respetan esos principios y aseguran que con los productos de especialistas de otras empresas mexicanas es perfectamente posible que en un plazo relativamente pequeño se pueda incrementar la producción y la productividad del campo mexicano.

Mientras tanto hay algunos asuntos que la Ley de la que hablamos que se encuentra en el énfasis de las autoridades de la 4T. Para que un producto mexicano sea exportado a cualquier otra nación  debe de observar celosamente ciertos parámetros  o límites.

Para algunas lechugas, por ejemplo, es permitido 20 partes  residuales de nitratos por millón. Productos cosechados en México lo respetan cuando se trata de exportar sin que para el mercado interno haya esas mismas reglas u observancia hacia ellas.

Lechugas mexicanas  que para ir a otras naciones observan los límites de 20 partes por millón marcado por la FAO tienen similares que saben que no serán exportadas y que han presentado niveles hasta de 2 mil partes al millón con lo que el consumidor mexicano se encuentra a expensas de productos que pueden ocasionarle un daño con el transcurrir del tiempo.

Vamos a ver qué rumbo toma la que será nueva Ley en la materia. Mientras tanto hay que destacar que hay varias decenas de empresas mexicanas que trabajan duro en pos de que en el país haya productos sustentables y con la capacidad de responder al reto que significa incrementar la productividad de la tierra para conseguir mejores rendimientos con exactamente la misma frontera agrícola.

Muy bien haría el gobierno federal en apoyarse en ellas.