El gatito de las garras largas

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Eduardo Torreblanca

Como en muy pocas ocasiones las pretensiones fiscales del Gobierno Federal en materia fiscal han provocado un profundo nerviosismo en el sector privado.

Temen que en la presión que tiene la administración Lopez Obradorista  por aumentar los ingresos fiscales, los cambios en los ordenamientos acaben conformando un frankenstein que peligre el ejercicio cotidiano de las empresas.

El gobierno desea cerrar la puerta a la defraudación en el pago de impuestos, la evasión o elusión fiscal imponiendo sanciones grandes y genera esa compulsión la idea de que llegarán a extremos en donde la defensa del contribuyente sea poco menos que imposible.

Para acabarla, mucho se rumora la posibilidad de que la PRODECON, que ha realizado un buen trabajo a lo largo de su existencia, desaparezca.

Los organismos privados se han reunido con la autoridad hacendaria a la que le reconocen "receptividad" y se hacen llegar textos de precisión  que de ser incorporados a las Leyes en materia fiscal reducirían la discrecionalidad que nunca ha sido favorable al contribuyente por lo regular.

Pero en materia fiscal, como en el beisbol, las cosas no se acaban hasta que se acaban y no será hasta que se conozcan los textos definitivos y se voten los cambios cuando se conozca si la autoridad llevó a feliz término esa receptividad a las inquietudes privadas como hasta ahora se afirma.

Se acabarán las condonaciones. Se mantendrán programas en apoyo a contribuyentes en circunstancias de calamidades naturales extremas como terremotos, inundaciones, sequías, en fin... la naturaleza también juega.

Son 10 rubros en los que se trabajan propuestas del sector privado y que la autoridad promete atender. Sin embargo son los legisladores quienes tendrán la última palabra.

En la granizada de declaraciones hay joyas como la que anoto y que más que tranquilizar las aguas las agitan: "La extinción de dominio no aplicará  en cuestiones fiscales sino en penales o en delincuencia organizada" pero se procura que evasiones o defraudaciones fiscales superiores a los 9 millones de pesos se tipifique como delincuencia organizada a los participantes.

O sea... no, pero sí.

Otra pregunta curiosa abona a la confusión y temor que se percibe ante las iniciativas del ejecutivo: ¿Si van a prohibir la  condonación de impuestos desaparecerán las promociones de "borrón y cuenta nueva" que generalmente premian a los evasores y acaban castigando en los hechos a los contribuyentes cumplidos?

Digo....