El IMSS; un "técnico rudo"

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Eduardo Torreblanca

EL IMSS; UN "TÉCNICO RUDO"

La modernización del sector público, que cada día con mayor fuerza se apoya en la incorporación de la tecnología para alcanzar mejores niveles de eficiencia operativa, está obligando a las empresas, pero especialmente a las Pymes, el moverse hacia su profesionalización. 

El SAT en uno de los carriles, prueba lo anterior. La fiscalización, a partir de la versión 3.3 obliga a las empresas a ser más precisas en sus reportes a Dolores y las "listas negras" demuestran con mucha claridad que en el equipo del Gobierno Federal se distingue ya con mucha precisión quienes están mintiendo al aparato fiscal y cómo lo están haciendo. Aunque el tema de estas listas da para muchos renglones, pasemos por alto el punto ahora.

El IMSS no camina lento en este sentido, en el de la profesionalización de su trabajo y la incorporación de tecnologías en su relación con las empresas. Es ahora el Instituto, fundamental en la vida de las familias de los trabajadores,  más riguroso y las Pymes comienzan a sentir que el Seguro Social es más sofisticado y el ejercicio empresarial cada vez más complejo.

Es muy probable que se sienta con justa razón que todo el entorno de reglamentación está siendo trazado más con la idea de complicar al emprendimiento y si no es así resulta con bastante frecuencia de esa manera.

Lo resienten las empresas por ejemplo ahora con el simple hecho, simple hasta hace poco tiempo, de aclarar los términos de la identificación de un representante legal. Antes era posible hacer el trámite asistiendo a la subdelegación correspondiente donde con un empleado del IMSS se solucionaba el asunto.

Ahora el caso demanda de un trabajo por la vía electrónica.digital y para el caso no se requiere de un papelito y la presentación de algunos documentos para soportar la aclaración de un nombre. Ahora el caso ya exige la presentación de otros documentos y llenar mayor cantidad de datos como la FIEL ya que esta identifica al contribuyente y representante legal de una empresa.

 Pero olvidemos lo anterior y no quiero sugerir que la modernización es ociosa, sino que ciertamente el asunto del ejercicio empresarial del hoy es mucho  más complicado que antes.

Otro punto es el del SIROC. El SIROC, Sistema Integral de Registro de Obra de Construcción, sustituyó al trámite conocido como el SATIC (Sistema de Afiliación de Trabajadores de la Industria de la Construcción)  y llevaba o lleva el propósito de informar al IMSS del desarrollo de una obra de construcción de un determinado monto y en determinada dirección con datos generales de los insumos que se requerirían,  la mano de obra estimada y el tiempo calculado de los trabajos.

Ahora, con el SIROC las cosas son mucho más complicadas porque exige información de quien realiza la obra o propietario, del contratista que habrá de ejercerla e incluso de los intermediarios en caso de existir. No hay forma de que se evada la responsabilidad de cumplimento de las obligaciones ante el Instituto. Pero hay más.

Aunque el contratista tenga una amplia experiencia  y sea muy bien reconocido, se exige que haya  un nuevo registro patronal ante la obra y el IMSS  aplica la prima de riesgo de trabajo como si la  empresa fuera de nuevo ingreso.

 Y además, se le impone una prima de riesgo de trabajo de la Clase 5 con lo que la empresa tendrá que pagar una cantidad  equivalente al 7.78875%, lo equivalente a lo que se aporta por la parte del INFONAVIT y el SAR juntos. La prima sale muy cara y encarecerá la obra porque finalmente de ese presupuesto se nutre el pago de esas obligaciones patronales. Presiona a la alza los precios de la construcción, justificadamente o no, pero lo hace.

El problema se complica si en el escritorio virtual, la dirección fiscal remite a una subdelegación que no corresponde con la subdelegación a la que le correspondería la obra. Eso sucede muy frecuentemente. Una es la dirección fiscal de la constructora y otra la subdelegación que corresponde a la obra de construcción.

Esto implica "engorrar" más los trámites porque exige al constructor ir a la subdelegación correspondiente a la obra para hacer la solicitud de que el registro se inscriba ahí y no donde el sistema registró el alta patronal.

En todo caso es plausible que el IMSS  se profesionalice y ojalá en la tarea no acabe de llevarse "de corbata" a las empresas que ahora ven que los trámites en lugar de simplificarse se complican. Todo sea por la modernidad. Regresa Mikel... mejor en el IMSS  que de candidato.