En la guerra VS el huachicol más caro el caldo...

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Eduardo Torreblanca

La economía pende de la solución a los problemas que surgieron por la decisión de combatir el robo de combustible. De la manera en que se resuelva determinará qué tanta lesión habrá de sufrir la economía y hablar de economía es hablar de empresas donde nuestro complejo inmensamente mayoritario son las Pymes.

Lo primero  necesario es no intentar regatearle al Gobierno Federal el propósito  de terminar con la enorme sangría que ha representado al país durante 18 largos años el robo de combustible. No dimensionamos lo que ello significa. Piense en un niño que nace hoy y que cuando cumple 18 años, la mayoría de edad, los padres deciden corregirle algún  defecto con el que la criatura nació.

Este asunto nació durante el sexenio de VICENTE FOX y se consintió no solo en ese régimen sino también durante el sexenio de FELIPE CALDERÓN  y después el asunto llegó a niveles cínicos con ENRIQUE PEÑA NIETO. Sería muy importante preguntar a los ex Presidentes por qué, conociendo del ilícito no emprendieron acciones enérgicas para detenerlo. Lo consintieron para no pensar en que , descaradamente, se beneficiaron de él.

Voluntad tiene AMLO y su equipo de colaboradores y si no lo quiere usted aplaudir no lo haga pero al menos no se   regatee ese  propósito. Que la estrategia ha sido equivocada, muy posiblemente a decir por los resultados hasta ahora vividos.

Porque al ritmo que vamos tendremos que arrodillarnos para reconocer que en este primer round no pudo abatirse el delito y no habrá nadie, ninguna cara que mostrar a la nación como resultado de este combate al robo.

Números de SERGIO BENITO OSORIO, especialista en el tema, reconocido estudioso y crítico de la Reforma Energética, solicitados por este columnista ayer por la noche en una larga e interesante charla señala claramente en dónde está la red de corrupción y operativa que permitió durante 18 años una lesión gravísima al erario nacional.

Dice SERGIO BENITO OSORIO, y hace todo el sentido del mundo, que la lesión financiera que reconoce el Gobierno Federal por el robo al combustible equivaldría a mover a lo largo de un año (2018)  8.6 millones de litros de combustible que indudablemente no se metieron en garrafas para expenderse en gasolineras clandestinas o bien a la orilla de alguna carretera.

Pemex sabe perfectamente, al más mínimo detalle cuánto vende de combustible cada semana a cada una de las 12 mil gasolineras (números gruesos) que hay en el país . Un cruce entre lo que Pemex le vende y lo que cada centro de expendio puso en los vehículos de los particulares  determinaría con claridad qué estaciones de servicio participaron en el delito de vender combustible robado. Mas de cien, seguro.

Esta crisis en el abasto de combustibles deja en claro las dolencias de nuestro país en la materia: desde la necesidad de importar gasolina, hasta la deficiente situación de las refinerías pasando por el sistema de almacenaje, los ductos y su vulnerabilidad, la participación de empleados de confianza, de personal sindicalizado en Pemex, por supuesto del líder de los petroleros y de la clase gobernante que consintió posiblemente porque de ello recibió beneficios.

Deja en claro que la RESERVA ESTRATÉGICA DE COMBUSTIBLES  en México no es mayor a tres días cuando en Japón, una nación que puede caber 20 veces en territorio mexicano, cuenta con una reserva de 90 días de consumo.

El Gobierno deberá retornar a la distribución por ductos porque distribuir el combustible por pipas será no solo increíblemente lento como se ha comprobado, sino infinitamente más caro. No regresar al uso de los ductos representará al Gobierno pagar mucho más caro ese caldo sin que pueda comerse ninguna albóndiga.

Y mientras tanto, las más afectadas... claro... las  micro y pequeñas empresas, más del 99 por ciento del número de unidades económicas legales en este país.