General Motors: ¿Oportunidad o riesgo?

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Eduardo Torreblanca

Para muchas personas el anuncio del cierre de varias plantas de la General Motors es un fuerte llamado de atención que pone en riesgo lo que en México se ha avanzado en materia de producción de autopartes o de ensamble de vehículos.

Como muchas cosas, el hecho permite ver el vaso medio lleno o medio vacío. En realidad el anuncio implica una cantidad relevante de nuevas oportunidades.

General Motors ve hacia el futuro como lo ha hecho en su momento la Ford y como lo harán otras armadoras norteamericanas, europeas y asiáticas. Ven hacia el mañana con autos eléctricos, híbridos o  autónomos.

No se retiran de la producción. No dejarán de producir automóviles. Cierran plantas pero fortalecerán otras o incluso abrirán otras. Buscarán una mayor especialización y tratarán de ofrecer al mercado lo que el mercado desea ahora.

Abandonan los autos pequeños y van nuevamente hacia formatos más grandes.

Y la productividad mexicana estará lista, o debe de prepararse para ello. Deberán entender esas señales para encabezar los cambios que se requiere en la nueva dinámica de la MANUFACTURA 4.0 que exige mayor robotización y mayor eficiencia con menores costos.

GM no renuncia a producir vehículos.   Se prepara para atender las nuevas exigencias del mercado y ello implica que la industria de autopartes mexicana se modernice o evolucione para atender las nuevas exigencias.

La industria automotriz mexicana representa el 19 por ciento del PIB manufacturero. Impacta las actividades productivas de 24 estados y tan solo en el bajío se concentra el 30 por ciento de esa actividad. La producción anual de autopartes se acerca a los 85 mil mdd.

La alternativa es entender los cambios y trabajar de cerca con las grandes marcas a las que abastecen como de hecho ya lo hacen. Las grandes armadoras tienen bien ubicados a sus proveedores confiables y acostumbran trabajar con ellas. 

Entre el 2000 y el año 2017  esta industria en México recibió 60 mil 700 mdd como inversión extranjera directa. Seguirá fluyendo el recurso en la medida en que las plantas mexicanas se actualicen, entiendan el cambio y caminen de cerca con las plantas tanto de Canadá como de Estados Unidos.

Un solo ejemplo puede servir para entender que el cierre de fábricas de la GM abre nuevas oportunidades. Un automóvil tradicional tiene el promedio mil metros de cables. Un automóvil eléctrico o uno autónomo demandará 4 mil metros.

Oportunidades se abren si hay visión para entenderlo de esa manera.