La reinvención del ecosistema emprendedor mexicano

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Eduardo Torreblanca

Huérfano de MADRE y Padre, de la visión política para apoyar el emprendimiento y del INADEM , el ecosistema emprendedor mexicano tendrá la necesidad de reinventarse  a partir de este año y  mostrar  de qué madera fue construido.

Tratándose de actividad emprendedora, que rema contra corriente y localiza soluciones ante los problemas, el tener que enfrentarse a esta  orfandad no tendría por qué representar un obstáculo. No hacerlo así  podría interpretarse como producto de una política asistencialista que construyó y amamantó durante 18 años a una serie de instituciones educativas o civiles incapaces de subsistir de no existir presupuesto público.

A partir de este martes, de ayer, no existe más el INADEM sino como un organismo en proceso de liquidación. Se quedarán una veintena de funcionarios públicos para darle muerte oficial  y cerrar los proyectos que pudieron financiarse en el 2018.

En el mundo, las naciones de avanzada, las economías desarrolladas, especialmente las asiáticas avanzan en sus políticas públicas hacia los emprendedores. Arman y financian incubadora  que permiten el nacimiento de proyectos emprendedores disruptivos en la economía del conocimiento o de los servicios digitales. Muchas de esas ideas soportadas en su nacimiento de políticas públicas concretaron y hoy son exitosas empresas globales. La innovación se convirtió en un DEBE DE DEBE en procesos de incubación pero sobre todo en los sistemas educativos.

En México la extinta política pública jamás pudo impactar de manera irreversible al sistema educativo nacional. Mientras en naciones de Asia la innovación y el emprendimiento son materias obligadas incluso desde  niveles pre escolares en nuestro país fueron producto de la visión y compromiso del director de la escuela o bien del rector en turno.

Pero esa ya es historia. 

Ahora tocará a esas incubadoras básicas o de alto impacto, a las aceleradoras, promotoras de capitales de riesgo, inversionistas ángel, asesores, tendrán que buscar cómo se expresan y fomentan el emprendimiento como lo hicieron mientras el INADEM les turnaba recursos que cubrían parte  mayoritario del costo de su servicios.

En lo sucesivo relataremos, como ya hemos iniciado como se reinventa el ecosistema emprendedor mexicano sin el faro del INADEM si es que lo hace porque hasta ahora nadie ha tenido el valor de decir "esta boca es mía"