Las vacaciones del Presidente

Imagen de Benjamín Torres
Benjamín Torres

Me entero que el presidente Enrique Peña Nieto suspenderá sus actividades públicas desde este martes 1 de agosto, y hasta el próximo viernes 4, con motivo del periodo vacacional, según un comunicado oficial. Mi primera reacción es de envidia y por un instante me pregunto en qué paraíso del territorio nacional se relajará, sin tumultos, con el Estado Mayor cuidándolo a él y su familia, lejos de la infernal violencia que inexorablemente devasta amplias zonas de la República y, sobre todo, supongo —aunque esto parezca una banalidad—, sin afectar sus finanzas personales.

Descarto que se haya dirigido al sur de México, pues corre el riesgo de caer en algún socavón si decide ir por tierra a Morelos o Acapulco. Además, allí la inseguridad está en punto máximo, particularmente en Acapulco, donde cientos de negocios se vieron obligados a cerrar por las extorsiones, cobros de piso, asaltos, muertes violentas y balaceras en las calles.

Tampoco creo vaya a Los Cabos, en Baja California Sur, pues hoy está convertido en un sitio muy peligroso. A Tamaulipas hay que descartarlo en definitiva; los narcobloqueos son una constante y además se ubica en el corredor de la droga. Incluso, existe la probabilidad de presenciar el poco glamuroso espectáculo de los migrantes centroamericanos viajando a bordo de La Bestia.

Cancún resulta inviable para descansar. La inseguridad emergió en el otrora apacible destino turístico y cada vez son más frecuentes los asesinatos dolosos. Se debe, asegura la vox populi, a la disputa de la plaza por los diversos cárteles que operan ahí desde hace tiempo. Y hay que sumar a ello el pésimo historial dejado por el ex gobernador del PRI, Roberto Borge, quien  está preso en Panamá. No, en definitiva, Cancún no es opción para las vacaciones presidenciales.

Reflexiono, entonces, si el itinerario del priista número uno tenga como destino el bellísimo Guanajuato —Patrimonio Cultural de la Humanidad, ni más ni menos—. No obstante, la idea parece descabellada, la inseguridad sencillamente está al alza, igual que en San Miguel Allende; además, recién ejecutaron al director de la Policía de Celaya. De plano, ¡qué miedo!

Sinaloa dudo que esté en el abanico de las preferencias del huésped de Los Pinos. Es zona controlada por los cárteles del famoso Chapo Guzmán y otros poderosos líderes que se adueñaron del estado ante la incapacidad y displicencia de las autoridades estatales municipales y federales.

Quedarse a vacacionar en la Ciudad de México resultaría idea insuperable. La gama de atractivos de todo tipo son sencillamente una vastedad envidiable. Su oferta cultural está a la altura de las grandes ciudades en el mundo. Museos espléndidos, sitios arqueológicos —el Templo Mayor, uno de ellos—, el esplendorosos Centro Histórico y qué decir de Xochimilco, ambos declarados por la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad. ¿Por qué no hacerlo?

Inmediatamente veo el inconveniente: la metrópoli gobernada por don Miguel Ángel Mancera es, absolutamente, un refugio maravilloso para los capos del crimen organizado y para que operen los cárteles, como el de Tláhuac o la Unión Tepito, entre otros. La delincuencia en general está desatada y agobiando a los capitalinos. Los datos duros muestran cómo se ha desbordado la violencia en la capital de la República; por ejemplo, el pasado junio ocupó el segundo lugar a nivel nacional en delitos cometidos, al totalizar 17,842.

Quizá el titular del Ejecutivo federal por eso decidió no permanecer en el otrora Distrito Federal; resultaría una aventura de alto riesgo. Las vacaciones podrían ser estropeadas por alguna marcha de los maestros o cualquier grupo que decida poner en caos a la Ciudad de México.

Veracruz, ni mencionarlo. Aunque está lleno de lugares maravillosos para descansar y turistear, los jarochos no quieren saber nada que huela al PRI, luego de los seis años que duró el saqueo de la pandilla encabezada por el “ejemplo de la nueva clase del tricolor”, el denostado Javidú. Por lo tanto, no hay necesidad de que el señor Presidente vaya a recibir una “injusta”rechifla, o alguna otra muestra de repudio proveniente de los ciudadanos veracruzanos. Para qué arriesgarse.

¿Estará desestresándose en su casa de Ixtapan de la Sal? Probablemente, el cariño a la entidad mexiquense ahí está, sobre todo ahora que Alfredito ganó la gubernatura, por supuesto con  la ayuda de la maquinaria oficial y los oficios de el recién casado Eruviel Ávila Villegas, quien no da una en materia de seguridad desde que llegó a gobernar el Estado de México. Nada más hay que voltear hacia Ecatepec y todo el oriente de la región.

Pero sigue la duda: ¿dónde estará descansando el presidente Peña Nieto? Los pocos lugares que aún permanecen libres de violencia son pocos y tal vez no le agraden. El resto ha sido socavado por los criminales, la corrupción y mucha incapacidad gubernamental. Sin embargo, se agradece que “el primer mandatario se mantendrá al pendiente de los acontecimientos del país y al frente de su responsabilidad nacional”, tal como aseguró el comunicado presidencial. Menos mal.

@BTU15