Lesvy Berlín y la torpeza de la Procuraduría

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Benjamín Torres

Andares Políticos

Lesvy Berlín y la torpeza de la Procuraduría

La semana pasada fue encontrada muerta en Ciudad Universitaria la joven Lesvy Berlín Osorio Martínez. El crimen causó enorme indignación entre la comunidad estudiantil de la máxima casa de estudios y amplios sectores sociales. México ha sido incapaz, a través de sus autoridades, de eliminar la violencia hacia las mujeres. Sean clasificados o no como feminicidios, es un hecho inobjetable que la aberración ahí sigue y muchos criminales andan sueltos en las calles.

A la ineptitud del Estado por garantizar seguridad a todas las mexicanas se ha sumado también, en no pocos casos, la insensibilidad de quienes intervienen en la “procuración” de justicia. La muestra más reciente fue ofrecida de manera ominosa por la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, al prejuzgar la conducta de Lesvy. La torpeza de la dependencia capitalina exacerbó el enfado de la población y obligó a su titular, Rodolfo Ríos Garza, a corregir el grave dislate de su área de Comunicación Social, pero el lesivo  espíritu discriminador ya había hecho presencia.

Son constantes las vejaciones, malos tratos y pésima atención en las agencias del Ministerio Público para quienes han sufrido agresiones por su sola condición de mujeres. Si tienen la desgracia de ser pobres, indígenas o carecen de recursos, el calvario es mayor. Con todo ello, el caso referido de Lesvy no pasó desapercibido gracias a las numerosas protestas en redes sociales y a la manifestación organizada por la comunidad estudiantil en CU.

Por lo tanto, es imposible considerar como excepción la forma inaceptable en que la Procuraduría etiquetó inicialmente a Osorio Martínez. La sociedad sabe que dicho trato es cuasi sistemático. Se conoce que la atención dispensada por el tortuoso y corrupto sistema judicial mexicano parte desde la apariencia a quien debe procurarse justicia: el color de piel y la condición social son aspectos que inciden para proporcionar lo que por ley es obligado: justicia pronta y expedita. Pero en México esto es una utopía, la justicia es para quienes pueden pagarla o tienen el poder para manipularla. En caso contrario, la exclusión y la injusticia son el destino inexorable.

Con funcionarios y subordinados desinteresados en servir a la comunidad, seguirá pendiente ad infinitum una de las mayores deudas hacia los mexicanos: la falta de justicia, en especial a los menos favorecidos. Así quedó evidenciado con las desafortunadas expresiones acerca de Lesvy Berlín emitidas a priori en la Procuraduría del gobierno de Miguel Ángel Mancera Espinosa.

El actuar del órgano encargado de la procuración de justicia en la Ciudad de México contrasta con el de los alumnos y las autoridades universitarias, cuyo rector, Enrique Graue Wiechers, afirmó: “la indignación que nos provoca la tragedia que supone el fallecimiento de una mujer tan joven, es la cara de un México descolorido, lastimado y violentado. Su muerte representa todo lo que como sociedad no queremos ser”. Así de claro. Por lo tanto, lo menos que pueden hacer el procurador Ríos Garza y sus indolentes burócratas, comenzando por los de Comunicación Social, es leer y releer las palabras de Graue Wiechers. México tiene hambre y sed de justicia, lo dijo Colosio.

Y si en la Procuraduría local no les queda claro el trabajo para el que se supone que fueron contratados y pagados con nuestros impuestos, Enrique Graue señaló, además, refiriéndose al asesinato de Lesvy: “Representa también el miedo justificado con el que vivimos, la constante inseguridad que percibimos y la atroz violencia a la que indebidamente parece que nos hemos acostumbrado”.

Reiteramos esto por si en la institución capitalina consideran que están realizando una labor óptima para contener la gigantesca ola de violencia que parece cubrir cotidianamente a la ciudad capital. Los “esfuerzos” tal parece que están enfocados a reaccionar ante los hechos delictivos y no a prevenirlos, aunque esta estrategia pretenda maquillarse con el consabido control de daños y los favores de columnistas y reporteros afines que “desinteresadamente” defienden los yerros de Rodolfo Ríos Garza y su equipo de trabajo.

Hoy ha quedado exhibido otra vez, y de modo irrefutable, el trato que normalmente dispensa a la ciudadanía el deplorable sistema judicial mexicano en cualquier punto del territorio nacional. En esta ocasión el ejemplo de eficacia y humanismo nos lo obsequió a ritmo acelerado la Procuraduría General de Justicia de la CDMX, no obstante, sin duda existen casos como el de Lesvy Berlín Osorio Martínez en otros lugares de la república mexicana. Por eso nos quedamos con las siguiente palabras del rector de la UNAM:

“En este panorama vacío de valores y cargado de violencia, son las mujeres quienes más sufren. Son ellas las que miran por encima del hombro para cerciorarse de que pueden caminar seguras, y también son ellas las que más han luchado para erradicar esta lacerante realidad”. Así de contundente y triste es la realidad que enfrentan millones de mujeres en el país. Una vergüenza gigante y un sistema judicial pequeño.

@BTU15 

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