Nadie quiere ser jefe

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Jaime Neftalí

Y para qué sirven los gerentes, cuál es en realidad la labor de un jefe, a quién coordinan, por qué están ahí…

Tradicionalmente se reconocen tres niveles en la organización: estratégico, táctico y operativo. 

Algunos somos tropa, nuestras labores cotidianas tienen impacto inmediato, la revisión de las tareas y los resultados se dan en el corto plazo; la visión por lo tanto no va más allá del cumplimiento a cabalidad de las instrucciones recibidas.

Los estrategas, directivos de puestos altos, son los que piensan, vislumbran un futuro más allá de tres años, el llamado largo plazo que a su vez requiere de visión global y amplitud de miras; de un franco conocimiento y reconocimiento del medio ambiente interno y externo de la organización. 

Un CEO –Director Ejecutivo- es entonces quien impulsa a partir de directrices, el que encamina el trabajo, el que coordina desde la posición más alta de la compañía.

En este emparedado que suele ser la estructura organizacional, el papel de “en medio”, aunque no central o sustantivo, es el del puesto que no queda bien con nadie, el malquerido que suele ser el gerente o jefe, una especie de coordinador de esfuerzos de los niveles básicos y un seguidor de estrategias dictadas desde arriba. 

El que traduce, el que primero tiene entender y luego ser entendido, el que debe atender lo que los altos mandos quieren, atendiendo los requerimientos de comunicación y buen trato necesarios por los niveles jerárquicos más bajos.

El nivel táctico reparte el juego, es una especie de Capitán cuya carta de vuelo le es asignada en una oficina de puertas cerradas; es sencillamente el que obedece haciéndose obedecer, el que reporta lo que le reportan, el que informa lo que le dicen e interpreta lo que otros le comunican.

Ser jefe no es sencillo, es una tarea que no siempre se reconoce, sus acciones deben insertarse en un eje estratégico, en el que pocas veces es tomado en cuenta.

Si bien es la antesala del nivel directivo, se deben demostrar habilidades extraordinarias de integración y no sólo de ejecución. Se está siempre en la mira aunque no siempre se respeten sus miradas.

El mediano plazo es también, a veces, sinónimo de medianía. 

En el mejor de los casos el trabajo táctico sirve de pauta para promociones y para el desarrollo. Aunque la mayoría de las veces suele ser el tope al cual se puede llegar sobre todo en empresas familiares en las cuales el circulo directivo queda en manos de una especie consejo de administración, personajes que comparten no sólo apellidos sino posiciones de dinastía.

Es un puesto que nadie quiere, pero es un escalón en las todavía muy comunes estructuras piramidales de nuestras empresas.

Que cada quién juegue su posición.

Hasta la próxima.

@NeftaliMtz