No eres tú...Soy yo

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Eduardo Torreblanca

El asunto no tiene desperdicio  aún si se tratara de un "error" o bien de una sobre exageración que motiva que un banco líder en México como lo es el BBVA BANCOMER se "salte las trancas" y tome decisiones que a todas luces rebasan sus atribuciones y afectan de manera importante a sus clientes.

¿Le gustaría que un día se entera de que un cliente no le puede pagar porque su cuenta bancaria que sostiene con la institución financiera por años atrás fue congelada por "su" institución y posteriormente le llega una notificación notariada que le informa que el banco no quiere tener contacto de negocios con usted y que le ha cancelado las cuentas?

Así de zopetón. Así  de bote pronto. Sin que medie explicación alguna el banco primero inhabilita las cuentas de su cliente y le avisa que le regresará el dinero en existencia dentro de un mes. ¿Por qué? Sepa. Nadie le informa.

Lo curioso del caso es que, al menos el que se conoce, comprende la existencia de una empresa afectada que es mexicana y líder en el sector en el que participa, con una relación de negocios de varios años y varias decenas de cuentas bancarias con la institución  líder en el mercado mexicano.

Medió entre las partes toda suerte de solicitudes que la empresa cumplió cabalmente. Todo iba a pedir de boca hasta que dejó de ser la relación perfecta. Como cuando un novio se entera de que su pareja ha decidido dejar la relación, cortar con el  por razones que nunca explica. Aquí está tu anillo, aquí están tus cosas y ahí nos vemos. No eres tú... soy yo, diría el clásico.

Basta con que alguien en el banco sospeche que una operación financiera no cuenta con respaldo para que la decisión unilateral cancele una cuenta sin tomar en cuenta que detrás de esa cuenta hay relaciones económicas entre proveedores, distribuidores, clientes y sobre todo y ante todo personal que recibe de esas relaciones económicas un salario con el que satisface, aunque sea de manera poco satisfactoria, las necesidades de su familia.

Cancelarle la cuenta bancaria a una empresa lo inhabilita a que pueda concretar sus negocios legales y que pueda pagar sus pendientes, realizar los pagos a proveedores, recibir los pagos de sus clientes y pagarle a sus trabajadores. Bueno... pagar el IMSS o los mismos impuestos. El dinero encerrado, preso, secuestrado "quién sabe por qué".

Porque ahora abrir una cuenta bancaria no es un asunto tan sencillo como antes lo era. 

Lo extraño del asunto es que no vale para un banco el soporte legal total de las operaciones de una empresa, presentar las actas constitutivas, presentar la relación de sus trabajadores a los que se paga con la dispersión de nomina del mismo banco al que previamente se le ha demostrado fehacientemente que todas las relaciones económicas de la empresa se ajustan estrictamente a la legalidad. Ya eso parece ser insuficiente.

Se provoca por "error" un daño IMPORTANTE a la economía legal. 

Esa es una parte de la historia. En serio... ¿ De nada sirve ser legal y ajustarse al marco del derecho demostrando en todo momento la legalidad de sus operaciones?¿ La existencia de una sospecha, por irracional que resulte puede determinar que en exceso de sus atribuciones el banco decida cancelar sus relaciones de negocio con sus clientes.?

Ya en el pasado varias instituciones financieras de origen extranjero incurrieron en esta práctica lo que mereció sanciones de la CONDUSEF y al parecer regresan los miedos que invocan prácticas irregulares al menos de este banco y al parecer no a una sola empresa sino a varias, cosa que tendrá que corroborarse en tiempo y forma.

La lógica no parece operar como debiera. Imagine si esto sucede con un gran corporativo. ¿Qué pueden esperar las micro y pequeñas empresas? Una situación así, las mata y de nada servirá la argumentación de la novia confusa que se disculpa diciendo...."No eres tú... soy YO".