Pensar en favor de los negocios más pequeños

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Eduardo Torreblanca

La vida cotidiana tenderá a normalizarse con una nueva cicatriz (sobre otra ya existente hace 32 años)  con la esperanza de que el costo económico de los terremotos sea el menor posible.

Hay Pymes afectadas porque su negocio colapsó o se encuentra en inmuebles muy afectados. Otros esperan peritajes antes de reiniciar actividades. Otros negocios han visto cambiar diametralmente los flujos de posibles consumidores. Hay tiendas entre dos edificios acordonados, en zonas restringidas.

Unos lamentan ser micro negocios formales porque tienen que cumplir cabalmente con sus compromisos legales sin contar con un escenario regular.

No han faltado comerciantes que han visto la oportunidad para aumentar precios son pretexto de que ha comenzado a verse afectado el abasto. Esto no es cierto pero el argumento es parte de las dos profecías que acompañan a momentos como los que ahora vivimos.

La segunda sentencia afirma que es inevitable un aumento en los precios.

Ninguno de las dos "terribles profecías" tiene sustento, no en este momento históricos que vivimos.

No hay mayores afectaciones carreteras, no hay suspensión de rutas de abasto, no hay incumplimiento de los principales proveedores y al menos los socios de la ANAM, la Asociación Nacional de Abarroteros Mayoristas se han comprometido no solo a mantener los precios sino incluso a intentar ajustarlos a la baja si posible. Los socios de la ANAM son responsables del abasto del grueso de las empresas abarroteras en todo el país.

Los mayoristas del abarrote declinaron hacer como Asociación estrategias de apoyo  conjuntas porque no desean que se considere esto  como intento  a hacerse de imagen o publicidad. Determinaron que cada uno de los socios expresara directamente con las comunidades de su elección o centros de acopio su muestra y políticas de apoyo.

Así en Oaxaca, Chiapas, Morelos, CDMX y Puebla, principales entidades afectadas por los terremotos de septiembre, cada socio Mayorista del Abarrote ha determinado si apoya y cómo a las comunidades necesitadas o damnificados.

Así lo ha hecho por ejemplo, DIANA RAMOS LÓPEZ, Directora General de La Sevillana y con una fuerte presencia en Oaxaca. Sus empresas han determinado ofrecer el dos por uno. Su cliente compra uno y La Sevillana pone otro producto en apoyo a damnificados de la entidad. Esta empresa, sin demérito de lo que han otros competidores del ramo en Oaxaca, ha realizado un papel relevante en el apoyo de población afectada que es mucha y en términos proporcionales mayor que las personas afectadas en la CDMX.

En Morelos, entidad a la que no se ha enfocado de manera suficiente el reflector de las noticias, donde posiblemente exista la población mayormente afectada -se afirma que hay poblados donde el 70 por ciento de la población perdió su casa-, el trabajo de los mayoristas del abarrote ha sido importante sobre todo en atención de pequeñas comunidades de las que nadie habla y a las que no ha llegado ayuda alguna.

 En esa entidad, muy fuertemente golpeada por representar uno de los epicentros de los terremotos del 19 de septiembre 2017  todos los comerciantes mayoristas y medio mayoristas de productos de abarrote han trabajado de manera pareja. Una de las empresas más importantes del abasto de empresas de tamaño micro son ANTULIO NIETO , de Nieto Comercial y  MIGUEL ALONSO, de Casa Alonso de Cuernavaca y  Abarrotera Fuentes. Han procurado llevar de manera directa sus donaciones. Priva en la entidad la molestia de que se está obligando a grandes camiones con cargas de alimentos perecederos y agua a descargar en grandes bodegas  con el "compromiso " de que el DIF estatal, a cargo de la esposa del Gobernador Graco Ramírez, habrá de entregarlas a los damnificados.

No parece que así sea o al menos en Tetela del Volcán la población afirma que no ha recibido agua desde hace más de 24 horas y que el abasto del líquido en la población se ha suspendido por fallas en el sistema de aguas.

 En todo caso, el proceso de recuperación ha iniciado. Será muy importante la decisión adquisitiva de la población para propiciar una reactivación económica más ágil. Si en lugar de comprar en grandes tiendas comerciales acostumbramos abastecernos de muchos de nuestros productos en esas tiendas pequeñas de barrio, propiciaremos una agilización del circuito económico.

Otra de las políticas que pudiera agilizar este circuito de la economía es que las grandes cadenas comerciales decidan pagar a las pymes proveedoras más rápido de lo que ahora ejercen como política regular. Acortar los 90 días para pago de las facturas a un plazo menor, 30 días por ejemplo, pudiera ser una gran decisión que aliviaría apremios de las proveedoras. Es algo en lo que ha insistido Universo Pyme. Ojalá algún día decidieran hacerlo. Hay que recordar que detrás de cada proveedora hay muchos trabajadores y sus respectivas familias.

Pensar primero en las empresas de pequeño tamaño hará menos penoso el proceso de recuperación de la economía.