Pymes;el reto más alla del INADEM

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Eduardo Torreblanca

Quien  aspire a la Presidencia de México y no contemple el tema Pyme como FUNDAMENTAL está destinado (a) a repetir los errores que los antecesores cometieron en su política económica.

Hay en México poco más de  4 millones de unidades económicas  y más del 90 por ciento de ellas son manejadas muy lejos de los parámetros óptimos. Dícese en el país que serían operadas "con las patas". 

Algunos lectores han llegado  a pensar que el autor de estos renglones manifiesta así su arrogancia pero lamentablemente quien así piensa no asume  como es el reto que plantea el Universo Pyme mexicano.

Si queremos tener una economía más sólida de lo que ahora es, enfrentar cuantitativa y cualitativamente de mejor manera el reto de su PROFESIONALIZACIÓN tendremos por principio de cuentas saber de dónde se parte.

Hay cantidades relevantes de negocios con enorme potencial pero muchos  ejercen el empresariado desde las canchas de la informalidad sin el menor deseo de convertirse en empresas formales.

Son empresas alejadas del crédito que sigue siendo NO COMPETITIVO respecto al que se encuentra disponibles para empresas similares en otras partes del mundo.

En la economía nacional los grandes consorcios suelen financiarse de las pequeñas empresas, sus proveedores bajo condiciones que no permiten a las pequeñas empresas atender con calma alguna la planeación de la empresa.

 Las compañías  pequeñas no saben a ciencia cierta hacia dónde se dirigen y cómo van a llegar a los puertos que desean si tienen alguna idea de que desean llegar a esos sitios.

Esa es la realidad, nos guste o no nos guste. No obstante su constante práctica empírica y falta clara de misión, esas empresas en nuestro país generan casi 8 de cada 10 empleos formales. Sobre ellas descansa aproximadamente  la obtención del 50 por ciento del PIB.

Su vocación es fundamentalmente orientada hacia el mercado doméstico pero su ENORME  capacidad de innovación y el talento no es apoyada por los gobiernos.

La corrupción las carcome.

Son la célula básica de la economía y si queremos que el país crezca tendremos que apoyarnos en ellas o apoyarlas para que  sean sostén sólido  de nuestra actividad económica. 

Procurar su profesionalización es trabajar en favor de una economía más sólida, más estable y menos vulnerable a procesos internacionales de coyuntura. Esas empresas, improvisadas, anárquicas incluso, son  la parte básica de NUESTRO TEJIDO EMPRESARIAL y nuestra encomienda irrenunciable es apoyarlas.

Pero en los discursos de aspirantes o gobernantes el tema es lucidor pero con pocos asideros concretos.

Por lo general las Pymes ocupan un discurso genérico en los políticos y no se avanza en las líneas básicas del apoyo que se pretenda comprometer.

La estadística no engaña. Nuestro tejido empresarial es Pyme fundamentalmente y la realidad de este complejo empresarial exige de mucho trabajo y de un compromiso político que pocas veces se expresa y en muchos menos casos se ejerce.

La responsabilidad  no  es solo del INADEM, por supuesto. El reto es muchísimo más grande.

¿Lo sabrán?