Que hay detrás de la ley de pago a 30 días

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Eduardo Torreblanca

La iniciativa de la que escribimos el pasado lunes que procura impulsar una ley que obligue a empresas, públicas o privadas a pagar a sus proveedores en 30 días tiene una historia que tiene que ser conocida y reconocida.

La impulsa en México la ASEM, la Asociación de Emprendedores de México, pero es más que una iniciativa nacional, es por lo pronto una iniciativa latinoamericana que permite pensar en que algún día AMÉRICA LATINA  será el "MEJOR LUGAR PARA EMPRENDER".

No nos equivoquemos. México será el MEJOR LUGAR PARA EMPRENDER  como marca la MISIÓN DE LA ASEM, pero será mucho mejor cuando AMÉRICA LATINA EN SU CONJUNTO sea el MEJOR LUGAR PARA EMPRENDER.

Chile fue la  primera cuna de este movimiento apoyado por el BID. México es la segunda nación pero se han unido  Argentina, Guatemala lo hará en Breve, lo ha conseguido Perú, lo hace  Colombia y así, hasta que el tejido completo comprenda a todas las naciones de la América Latina, incluyendo por supuesto Brasil.

Chile llevó la mano, si es que eso fuera importante, porque priva el desarrollo de un empresariado y de relaciones empresariales con autoridades mucho más maduras de lo que en México pudiéramos presumir.

Porque la tendencia de estas ASOCIACIONES DE EMPRENDEDORES DE AMÉRICA LATINA  es precisamente alejar a nuestras economías del ejercicio del capitalismo salvaje para instalar a nuestras naciones en un ecosistema responsable de sus obligaciones en materia social; instalar  nuestras relaciones empresariales en un contexto de capitalismo moderno, corresponsable de lo que suceda con el medio ambiente y con la obligatoriedad de ser responsable con el entorno social comenzando con sus trabajadores y familias.

Hay un dato que le quiero compartir y que habla de la gravedad del problema que pretende atender la Ley de Pago a 30 días: en México el 80 por ciento de las empresas mueren antes de llegar a su segundo año de operaciones.

Parece que el dato ya es de 75 por ciento que no deja de ser menos delicado. Lo grave del asunto es que las investigaciones realizadas por la Asociación de la que escribimos señala que de ese 75 por ciento, más de la mitad, 52 por ciento atribuye como principal factor de fracaso el no haber tenido a tiempo el pago de sus clientes, el no haber contado con el recurso por su trabajo, producto o servicio.

Es posible que la argumentación no sea fiel a lo que en realidad propició el cierre de las empresas pero por lo pronto es un asunto que debiera ser considerado necesario de atender mediante políticas públicas. ¿Que mejor que con una ley que se observe?

Seguiremos escribiendo de este asunto, del emprendecálogo de la Asociación que merece ser puesto en el monitor de nuestras prioridades.