¿Reglas diferenciadas o asimétricas al sector Sofom?

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Eduardo Torreblanca

La tremenda relación cordial que mostraron públicamente los banqueros con el titular del Poder Ejecutivo Nacional durante la pasada Convención Bancaria  puede imprimir mucha tranquilidad entre el sector financiero. En parte al menos.

Y si anotamos "en parte al menos" es porque los más pequeños del sector mantienen preocupaciones que no precisamente QUITAN EL SUEÑO  a  instituciones financieras más grandes y destacadamente las empresas financieras con matrices en el extranjero.

Grandes y poderosas, con ganancias exitosas y muy por encima de lo que crece mediocremente la economía nacional, la GRAN BANCA puede reír junto al Presidente con la confianza de que vendrán tiempos mejores. Pero los pequeños en el sector financiero nacional mantienen una preocupación que les inquieta con el conocimiento de que las cosas pudieran no cambiar aunque alguna puerta parece entre abierta. .

Porque el Gobierno Federal y menos ahora, NO va a bajar la guardia en el combate a las actividades financieras de la industria criminal   lo que implica que aplica reglas GENERALES  para todos los jugadores en el mercado financiero.

Todos juegan, todos cumplen reglas de operación o normatividades  IGUALES, sin importar el riesgo que cada una tenga al poner en juego los recursos de los ahorradores. Porque unos captan dinero del gran público y otros no.

Lo interesante del caso es que en el pasado encuentro en Acapulco dejó entrever la disposición tanto de la autoridad como de las grandes instituciones financieras la posibilidad de considerar, tan solo como idea inicial, la probabilidad de que existan normatividades  DIFERENCIADAS O ASIMÉTRICAS, lo que implica COMO POSIBILIDAD el que la autoridad aceptara, como se ejerce en otras economías de nivel superior de la mexicana o similares, el que haya lineamientos de operación distintas en función del riesgo que tenga una SOFOM por ejemplo que NO INVIERTE RECURSOS del ahorrador.

Y entonces el reto que tiene el sector,  es sentarse con los grandes  jugadores financieros y con las autoridades correspondientes para llegar a perfilar reglas del juego en función de criterios MÁS FLEXIBLES.

Hoy en día las SOFOMES  se cuentan en, números cerrados, mil 500 empresas diferentes. El proceso parece señalar la posibilidad de que a finales de la presente administración federal  de  mil 500 puedan quedar mil de ellas con mayores posibilidades de sobrevivencia.

Lo importante del caso es que este sector financiero es el que contacto más directo sostiene con el tejido fundamental de nuestra economía como lo representan las Pymes. La banca mexicana ha ganado expertise pero no el suficiente como para afirmar que cumple con la demanda que le representa las necesidades de financiamiento de las empresas pequeñas y medianas. Esas, regularmente, son atendidas por las SOFOMES, por ejemplo. Instituciones que tienen que luchar por encontrar fuentes de financiamiento o captación  razonables, ejercer mejores parámetros de funcionamiento e incorporar tecnología que le hagan más eficientes.

El que los bancos no se nieguen a estudiar la posibilidad de normatividades no simétricas o diferenciadas no garantiza nada pero es un muy buen comienzo. Ya veremos si algo en concreto se consigue pero por lo pronto la puerta está entre abierta. Ya veremos si se abre de plano o se vuelve a cerrar.

Al menos en el centro de decisiones de SERFIMEX, uno de los referentes importantes del sector, la situación está cercana a inscribir nuevas y positivas épocas del sector financiero nacional. Ellos ya ven las puertas abiertas y afirman que no hay que desaprovechar este contexto histórico.

Ya veremos.