Renovar la realidad

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Jaime Neftalí

 

Dicen lo que saben, eso dicen, o eso saben… que el fin justifica los miedos; Maquiavelo cientos de años hace ya, postuló con fines prácticos que cada persona puede, si quiere, lograr lo que se le de la gana.

 

En la llamada Ley de la atracción, incluso de las expectativas, uno genera su propia realidad, cual Agente de cambio en tiempos de la Economía colaborativa.

 

Algunos, menos optimistas, sentencian con enfado: eso que llamamos “suerte” no lo es tal, no como una fuerza sobrenatural que llega en cualquier momento desde cualquier lado y que inunda de fortuna todo aquello que se antoja perdido.

 

La combinación de la oportunidad y la preparación detonan, en todo caso, un sinfín de posibilidades que se pueden adecuar para bien o para mal. En ese sentido, las oportunidades derivan en realidades ambivalentes, siempre y cuando el sujeto en cuestión se encuentre en disposición de elementos, habilidades, aptitudes y actitudes propicias para el bienestar.

 

Ir a la caza de oportunidades se convierte en un discurso vacío si la preparación no va de la mano; cuando uno se lanza en pos de la buenaventura con el único equipaje de las “ganas” y los buenos deseos, la carrera resulta en el mejor de los casos divertida pero no efectiva.

 

Los llamados Agentes de cambio gestionan su propia realidad; se conocen y reconocen, han definido muy bien su situación actual y tienen claro el llamado estado deseado; en términos simples y llanos; saben donde están, a dónde quieren llegar y determinan en el día a día lo que deben hacer, y dejar de hacer, para lograrlo.

 

Las oportunidades cotidianas pueden ser advertidas por casi cualquiera, incluso perseguidas por la mayoría, aunque sólo son aprovechadas por aquellas personas que por años han fraguado su fortaleza a través de reunir, clasificar y preparar sus saberes.

 

A veces, dicho por los pesimistas de oficio, los tontos con iniciativa se adelantan y se asumen proactivos y no reactivos, en su afán retórico de la innovación disruptiva usan toda la fuerza del ímpetu y del desenfreno; los resultados suelen ser poco favorables, ante los fracasos o intentos fallidos, siempre quedará el consuelo del aprendizaje y la experiencia.

 

Amigo lector, me permito compartir mi particular cosmovisión; la suerte es para los que esperan; la buena fortuna depende del azar y los designios divinos, sea cual sea el concepto de cada uno y su fe. Las mejores realidades suceden a las condiciones pasajeras, siempre y cuando éstas hayan sido abordadas por entes que se asumen poseedores de recursos que validen su fortaleza.

 

Antes de quejarse, un Agente de Cambio se prepara, afila la sierra, vela las armas. No se sientes a espera los vientos favorables o las aguas mansas; sale a crear oportunidades, a renovar las realidades, a detonar lo ideal.

 

Las oportunidades se creen y se crean…

 

Lo sé de cierto, no lo supongo.

 

@NeftaliMtz