Santa vida; lecciones sobre 20mts2

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Eduardo Torreblanca

Negocio asentado sobre 20 metros cuadrados consigue ser sostenible a los dos meses de iniciar  y gracias a que escuchó a sus clientes hoy es un negocio muy rentable con dos sedes y  dos modelos de negocio distintos.

El asunto ofrece muchas enseñanzas a los emprendedores y estudiosos del acontecer Pyme. Por principio demuestra que una dupla de sangre puede encabezar un negocio exitoso. SOFÍA FRANCO, hija, y MABEL CÁMARA, mamá, comenzaron hace poco más de dos años y medio  con la idea de emprender algún  negocio sin tener claro en qué giro o en dónde.

Posteriormente acordaron ir por un restaurante especial que acortara las distancias entre el productor del  alimento y el consumidor, una suerte de Granja-Consumidor (Farm to Consumer) que llevara alimentos saludables y frescos sin refrigeración y eliminando hasta donde posible los conservadores o saborizantes que hoy tienen el grueso de los alimentos.

Otra característica es que ellos producen sus mermeladas, sus mayonesas, sus aderezos, sus salsas de tal forma que no consumen productos pre elaborados por terceras empresas. Incluso producen su pan, cosa que juega un papel relevante en esta historia.

El caso es que luego de que las socias (madre-hija) acuerdan qué negocio van a montar y con qué características procedieron a buscar la sede encontrando luego de mucho batallar una bodega casi en abandono en la Colonia Roma.

Cualquiera hubiese renunciado a tener un mini local. No ellas.

Fueron 20 metros cuadrados  de una bodega abandonada  por los que las emprendedoras tuvieron que convencer al dueño del inmueble que se les rentara. Realizaron los trámites necesarios para  que se concediera el uso de suelo como restaurante en la delegación y todo el tramiterío que no es sencillo efectuar para  abrir el negocio que tardó poco más de seis meses en ofrecer servicio. 

Ayudó en la adaptación del lugar el que  SOFÍA sea arquitecta aunque para encontrar el Chef y conseguir su primera carta de platillos nada pudo ser una ventaja. Un par de semanas antes de que SANTA VIDA abriera sus puertas el Chef contratado les salió con que  "he recibido una mejor oferta y no arranco con ustedes el restaurante".

Por fortuna ya habían tenido contacto con otro CHEF, de Mendoza, ARGENTINA quien estaba buscando una oportunidad en México luego de haber llegado de Veracruz en donde no solo encontró su primer trabajo sino también a quien es hoy su esposa. 

FABRIZIO  LEDDA había llegado a México en 2009 para conocer nuevos aires en América Latina. En Veracruz   trabajó de Che pero también impartió clases de cocina y de elaboración de pan artesanal.

Ahí conoció a una alumna que enamoró de su maestro  y de ahí vino también un matrimonio y la necesidad de establecerse en la CDMX. A él le urgía trabajar pero SANTA VIDA, cuando tuvieron primer contacto, estaba lejos de ser una realidad.

Finalmente las estrellas se alinean y  el Chef  mendocino se incorpora a SANTA VIDA. Antes de dos meses de haber abierto al público los clientes asiduos comienzan a sugerir  clase de panadería. Al principio el asunto sonaba a locura en un negocio que solo tiene 10 bancos para consumidores y poco espacio para ofrecer clases de panadería.

Pero no lo descartaron a tales extremos que desde la primera clase y hasta las subsecuentes todas están al tope y cada convocatoria que se lanza, se llena en menos de 48 horas. Hay lista de espera.

Clases de pan de pita, pizza, baguette, hojaldre, brioche, panes veganos o sin gluten, dulces o salados. Cinco clases de tres horas cada una cuando SANTA VIDA  ha cerrado sus puertas a los clientes.

Las clases han sido un negociazo, mejor que el restaurante que no ofrece malos números a tales extremos que ya tienen una sucursal en ANTARA, Polanco. 

A la fecha ya existe lo necesario para dividir los negocios. Una línea tendrá que ser por el lado de la capacitación en panadería y por el otro los dos restaurantes SANTA VIDA en la Colonia Roma y en Polanco.

Las lecciones: no hay negocio pequeño, ni aún los que estén asentados en escasos 20 metros cuadrados; no hay problemáticas familiares que no puedan ser superadas en el trayecto de un negocio; los consumidores quieren una experiencia especial pero sobre todo saludable y lo más importante: hay que tener los oídos bien abiertos porque los clientes son capaces de llevarte al éxito empresarial si los escuchas.