Transformando Grupos

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Jaime Neftalí

En los tiempos de la Economía Colaborativa, el nuevo Modo de producción, son precisas ciertas competencias personales y profesionales que permitan a individuos, grupos y organizaciones insertarse de manera efectiva en la actualidad de los negocios.

Dos son los tipos de habilidades necesarias, a saber: Soft Skills y Hard Skills; las primeras son cuestiones actitudinales; más relacionadas con el comportamiento de las personas que con resultados concretos y abstractos; más el ser y el parecer, menos el hacer y el tener.

Justo es que de las habilidades interpersonales que son ahora imprescindibles destaca el trabajo en equipo: saber integrarse, cohesionar, construir relaciones mutuamente beneficiosas, empatar misión y visión personal con las de los grupos y la empresa en su conjunto.

Trabajar en equipo es una apuesta casi natural, todos parecemos presumirla en la teoría, sin embargo pocos la comprendemos y fomentamos en la práctica; más que un afán es el resultado de bien ser y del bien estar; de la puesta en marcha de valores como el respeto y la empatía, del adecuado diseño del trabajo, del compromiso fundamentado en cultura organizacional.

Derivado de mi ejercicio profesional en procesos interactivos de formación de capital humano, propongo el siguiente método para la evolución de grupos en equipos:

CONOCER: tener un inventario práctico de recursos humanos, con los mismos datos de un censo, caracterizar al personal en lo demográfico: edad, sexo, escolaridad, ocupación, estado civil, lugar de residencia, integrantes de su familia… Saber a detalle quiénes son los individuos con los que a diario co-existimos.

RECONOCER: el cúmulo de experiencias de vida, momentos afortunados y no tanto; triunfos, fracasos; afanes, motivaciones; logros, retos y perspectivas; incluso sus fortalezas y por supuesto sus naturales debilidades; somos personas con una dinámica de vida que puede enriquecer y a veces limitar el crecimiento del grupo.

ORGANIZAR: el adecuado diseño del trabajo anticipa estructuras eficientes; delimitar funciones y actividades, jerarquías, relaciones permite al equipo evitar vacíos y duplicidades; disponer de un lugar para cada persona y poner a cada persona en su lugar.

ARMONIZAR: la misión y visión personal de cada integrante con los objetivos y metas del grupo en concordancia con la filosofía, planes y programas de la compañía; tener ejes rectores que de manera estratégica permitan la sintonía del grupo.

COMPLEMENTAR: bajo el enfoque sistémico y de forma sistemática aprovechar las peculiaridades de cada uno para el trabajo conjunto, cumpliendo a cabalidad las metas propuestas. El factor humano lo es en la medida de que un recurso multiplique el aprovechamiento de los demás recursos; ser proactivos, ser uno.

El Método CROAC se orienta la integración y se enfoca a resultados paulatinos, la mejora continua y la sentencia permanente de colaborar mediante esfuerzos compartidos y beneficios colectivos.

Sólo entre todos lo podemos todo.

Hasta la próxima.

@NeftaliMtz